Dar continuidad al proyecto de Revolución Integral

Dar continuidad al proyecto de

Revolución Integral

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Este es el título de la sugestiva propuesta que plantea Félix Rodrigo Mora. En esta presenta un resumido análisis de las circunstancias actuales, trata los elementos estratégicos principales, formula la necesidad de elaborar un manifiesto, recalca la urgencia de la autoconstrucción personal, para acabar exponiendo sinceramente su situación particular y sus metas.

Asimismo, se ha comentado que probablemente este otoño se llevará a cabo un nuevo Encuentro de reflexión sobre Revolución Integral. Una nueva oportunidad para desarrollar nuestros argumentos y materiales que traten las grandes cuestiones del presente, con vista al futuro, además de que surjan nuevas relaciones y proyectos valiosos.

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6 de diciembre de 1978, hacia la dictadura perfecta

6 de diciembre de 1978,

hacia la dictadura perfecta

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La constitución española cumple un año más. Y gracias a ella las élites siguen construyendo la dictadura perfecta. Casi todos los países han adoptado el modelo liberal constitucional, y en todos ellos los niveles de tiranía están en máximos.

Tanto en esos países como en aquellos que tienen sistemas políticos ligeramente diferentes, sus diversos estados están fulminando todo ápice de libertad. Es más, se está destruyendo toda humanidad que pudiera existir, toda cultura popular, toda calidad o elemento positivo de las personas de dichas sociedades. Todo para crear los esclavos perfectos, seres producidos científica, industrial y tecnológicamente sin alma, desustanciados.

Sólo es necesario poner los siguientes ejemplos de reformas legislativas recientes para comprobar la “democracia y libertad” de los sistemas constitucionalistas en el mundo presente: España, Francia, MéxicoRusia y Venezuela.

¿Nación y revolución?

¿Nación y revolución?

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Como expliqué anteriormente, a día de hoy el concepto de nación contiene rasgos negativos. No obstante, quizá esta palabra se pudiera purgar de las connotaciones nocivas y dotar de un significado revolucionario positivo. En parte esto lo realiza con éxito Laia Vidal en un reciente escrito.

Mas con el fin de realizar una pequeña aproximación a esta cuestión político-cultural, considero imprescindible plantear como sería una sociedad futura en la que la libertad, la verdad, la convivencia, la naturaleza, el esfuerzo, la sublimidad,… se convirtieran en sus fundamentos.

Como es obvio, la democracia sólo existe cuando la persona es responsable de sus principales dimensiones y necesidades vitales, participando y decidiendo a través de asambleas locales omnisoberanas. Esta esfera asamblearia vecinal ha de ser la que legisle, juzgue y ejecute, igual que se encargue de su autodefensa. Se puede afirmar que esta “aldea” asamblearia-comunal es el fundamento de la libertad, donde el individuo se auto-gobierna junto a sus iguales.

En sociedades complejas con esto no basta, luego estas asambleas se constituyen en regiones o comarcas libremente, por razones geográficas, culturales, históricas,… Por supuesto, todos los acuerdos son libres y heterogéneos, aunque en ocasiones determinadas hay que tomar decisiones por mayoría. Este nivel político es menos decisivo que el anterior, aunque también muy importante, ya que el individuo se constituirá y vivirá principalmente dentro de este entorno. A veces estas comarcas se podrán unificar política, económica, militar y/o culturalmente, lo cual conllevará aspectos positivos y negativos.

El siguiente nivel es el que nos interesa especialmente en este texto, puesto que las comarcas se unirían entre sí cuando fuera necesario para concretar pactos. Estas juntas de asambleas comarcales ocuparían el espacio de las actuales provincias, comunidades, principados, estados, países… Estas juntas supra-comarcales pueden coincidir con etnias, culturas, razas, territorios, pueblos, naciones,… o  puede que no lo hagan; puede que, verbigracia, sean sólo una parte de una etnia o puede que sean una mezcla de muchas.

Estas juntas se podrían llamar nacionales, o naciones directamente. A mi parecer si este ente político se definiera como nación habría que lidiar con un peligro fundamental: que la nación se convirtiera en elemento cultural y fuente de legislación, por tanto de soberanía, principal. No sólo asistiríamos a una homogeneización y empobrecimiento cultural temerarios, sino que abriría las puertas a la aparición de unas nuevas élites políticas.

Si lo determinante es el sujeto y la comunidad local auto-gestionada, éstos, mas luego la comarca, deben tener la capacidad de actuar y establecer la legislación (escrita o no) que ellos consideren. Así podrán actuar libremente y llegar a acuerdos con quien prefieran, dentro o no de su comarca, o juntas-nación. En suma, lo supra-comarcal o nacional debería situarse en cuarto lugar en cuanto a relevancia política.

Lo central siempre es el sujeto, que con esfuerzo se autoconstruye y es capaz de ser por sí. Antes que castellano, gallego, andaluz,… el sujeto es él mismo, un ser con grandes capacidades, aunque también con limitaciones, pero infinitamente perfeccionable. Dentro de este paradigma democrático, la ética predominaría ampliamente sobre el derecho, así pues el individuo es el actor político-social cardinal, por encima de cualquier otro.

Es más, tampoco sería este nivel supra-comarcal el último. El localismo y una pobre visión estratégica pueden mandar al traste el mejor de los proyectos. En cambio, una perspectiva integral y universalista será lo que determine su éxito. Por ejemplo, en la Península Ibérica deberán gestarse pactos entre las diferentes juntas resultantes que solidificaran la cosmovisión que se persigue, lo mismo que a nivel de Europa. Y, asimismo, con el resto de pueblos del mundo que compartan los valores positivos de la cultura universal. Esto define, al menos, siete niveles políticos diferenciados, los cuales todo proyecto revolucionario tiene que plantearse.

¿La revolución que viene?

Es sabido que lo necesario es generar una cosmovisión, unos valores y, sobre todo, unas prácticas que nos permitan desarrollar una verdadera revolución, recogiendo lo positivo del pasado. Por tanto, aunque en ocasiones haya que defender dimensiones culturales o políticas de significación histórica, la gran tarea que hemos de marcarnos es proyectar y crear el futuro. Esto es autoconstruirnos y construir la nueva sociedad que anhelamos, adaptando lo bueno del pasado al ahora, no copiando, e ingeniar nuevas soluciones para el futuro.

Por desgracia los proyectos de transformación actuales, reales e imaginados, se basan demasiado en los paradigmas del presente. Plantean alternativas que sean compatibles, o al menos fácilmente realizables, con y dentro de las realidades sociales existentes. Esta inmediatez y pobreza reflexiva se deben al posibilismo y pragmatismo comunes hoy día. Opuestamente, la revolución se ha de nutrir de la creatividad, el heroísmo, la grandeza, la fortaleza, la épica y la inteligencia estratégica.

En realidad ninguna transformación cualitativa del ser humano concreto, su cosmovisión o sus formas de vida podrá realizarse mayoritariamente a corto plazo. Y esto es así porque para ello será necesaria por un lado la desaparición, o al menos el debilitamiento a gran escala, del poder-poderes y de los valores negativos que dominan el mundo, y por otro la existencia fáctica de un proyecto revolucionario capaz de gestar un nuevo ser humano y una nueva sociedad. Sin duda esto no ocurrirá, si es que ocurre, hasta como poco dentro de dos o tres siglos.

Sabiendo esto, lo urgente es construir ese proyecto, cada cual desde su origen y cultura, a fin de estar listos cuando se den las circunstancias. En los próximos años debemos poner los primeros ladrillos de un edificio que esperemos se construya en el futuro, pues sin éstos no habrá futuro para lo humano.

En la revolución de la Alta Edad Media se generaron realidades culturales radicalmente nuevas como Cataluña, Castilla, Navarra, Aragón,… que se formaron a partir de la revolución ocurrida en la antigua Vasconia, siglos V-VIII. En primera instancia se conformó un proyecto de transformación social, Vascón-Bagauda-Cristiano, que fue la génesis de las creaciones posteriores. Por lo que en esta ocasión vemos que el proyecto se fragua durante tres siglos para después dar lugar a los diversos pueblos del norte. No obstante, Euskal Herria conservó la lengua propia y algunas costumbres, tradiciones,… aunque éstas se modificaron mediante una reinterpretación de lo pretérito. En conclusión, en ocasiones es posible revolucionar las sociedades manteniendo determinados aspectos culturales y en otras se requiere una mayor creatividad.

Las culturas de los diferentes pueblos de la Península Ibérica son lo suficientemente ricas y contienen sin duda numerosos elementos positivos aprovechables para integrarse en una futura revolución; véase el comunal y el mundo que lo rodeaba. En consecuencia, la recuperación y reinterpretación de éstas son una gran meta. Sin embargo, estos pueblos prácticamente las han olvidado y el Estado-Capital casi las ha exterminado por completo. Sólo el amor por ellas y el esfuerzo de cada pueblo por actualizarlas será lo que las salve de su extinción. Para ello han de recuperar todo lo positivo creativamente, además de aportar nuevas ideas-ideales y prácticas que superen las carencias del pasado y respondan a las exigencias del presente-futuro.

Así pues, es hacedera, por así decirlo, una revolución integral catalana, canaria, murciana,… pero lo fundamental es la revolución en sí. Ahora, si bien grandiosa, la revolución integral es poco más que una idea, una abstracción. Ergo los mayores esfuerzos deben ir dirigidos a materializar y construir con hechos la revolución, tanto en su desarrollo propositivo y cosmovisión, como, sobre todo, en la práctica. Por tanto, apoyaré y serán positivas todas las formas de entender una revolución integral que se enraícen en lo bueno de su sustrato cultural. Empero lo urgente es hacer realidad la revolución y al sujeto revolucionario, empezando por crear comunidades fraternales revolucionarias. Esta es mi meta personal, la cual deseo perseguir de manera colectiva, mas de no poder ser así, lo seguiré haciendo de forma individual.

Nación y nacionalismo

Nación y nacionalismo

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A raíz del referéndum del 1-O, osea la disputa entre las élites nacionalistas españolas y las élites nacionalistas catalanas, se ha considerado preciso aclarar el concepto de nación, el cual se expresa a la postre como sentimiento nacionalista.

La idea de nación tal como la conocemos aparece con la Ilustración, por tanto es fruto de aquellos intelectuales que fundamentalmente trabajaban para y eran parte de las élites de los estados premodernos europeos, o absolutistas. De hecho los poderosos de la época necesitaban una construcción ideológica que ofreciera soporte y fundamentara la creación del estado moderno. Así surgió este nuevo sujeto colectivo, al que atribuyeron características, las cuales se inventaron, para dotarlo de una justificación histórica, antropológica y cultural.

El nuevo estado parlamentarista perseguía una mayor vinculación del hasta entonces “súbdito”, el cual aún poseía ciertas libertades y espacios de independencia gracias a instituciones locales y supralocales. Su meta era la expansión militarista e imperialista, por consiguiente se dobló la carga impositiva y se estableció la recluta obligatoria. Para ello eliminaron las trabas sociales, legales, culturales,… que se interponían en su camino, desarrollando a su vez el capitalismo y la tecnología.

Ergo la propuesta liberal-ilustrada consistía en la existencia únicamente de dos entes socioculturales: la nación y el individuo. Lo que en el terreno político-legal sería: el estado y el ciudadano. Así pues este nuevo estado se constituía como representante y garante de la nación, cuya realidad era totalizante y totalitaria. El sujeto dejaba de ser por sí para entregarse a una instancia superior, por la que debía vivir y morir cuando fuera necesario.

La idea de nación y su puesta en práctica se traducía en homogeneización social, dado que sólo era válida una expresión cultural cerrada en determinado territorio, por lo que se impuso una cosmovisión y una cultura desde arriba, igual para todos. Como consecuencia se eliminaron miles de pueblos y culturas alrededor del mundo, por no hablar de genocidios y demás barbarie, empezando por Europa, luego en América y más tarde en África y Asia.

Por otro lado, aun teniendo carencias el concepto de pueblo, en sí mismo establece una diferencia de clase, puesto que se refiere a los de abajo, los sin poder, que el concepto de nación nunca ha tenido. Este término parece más acertado para identificar a la comunidad o conjunto de comunidades humanas que comparten rasgos culturales clara y cualitativamente diferentes.

Mas es imprescindible enunciar que rechazar la idea de nación no es rechazar la idea de pueblo o de comunidad humana con cultura propia. Esto sí lo lleva a cabo la mundialización o globalización, que está arrasando las diferentes culturas que aún sobreviven a duras penas en el planeta.

Comprendido entonces el significado de nación, vemos que el nacionalismo es simplemente su ideología, su apoyo y adoración. Por ende, es obvia la importancia del nacionalismo como sostenedor del Estado, al cual convierte en redentor. Esto es bien visto por Capi Vidal en el artículo El Estado-nación, una creencia mítica y mistificadora.

Ídem esta situación ya fue señalada por Bakunin hace más de un siglo en su obra Dios y el Estado. Empero lo que nadie pudo anticipar, y que muestra el grado actual de sumisión-adoración fanático-religiosa al Estado, es la aparición del bautismo civil

 

Adiós CNT

Adiós CNT

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Así se titula un texto realizado por un sindicato gallego que estuvo dentro de CNT hace un par de años. Este grupo nos cuenta cómo fue su experiencia, los problemas que encontraron y porqué abandonaron esa organización. Gracias a su labor de redactar este texto podemos comprender la realidad de los sindicatos hoy día, los cuales apenas se diferencian del resto de organizaciones estructuradas jerárquicamente. Ahora se expone un extracto revelador:

“[En la CNT] se ha optado por un modelo organizativo que persigue un crecimiento numérico acelerado a costa de la destrucción de la calidad humana de sus integrantes, lo que va acompañado de una progresiva desideologización y pérdida de referentes que se manifiesta en la asunción de un discurso que se ubica fuera de las coordenadas ideológicas libertarias. En la práctica significa reproducir a nivel interno los peores vicios de la sociedad burguesa en la que vivimos. Esta dinámica se expresa claramente en la prensa confederal donde se da pábulo a organizaciones socialdemócratas, donde se difunden planteamientos y mensajes que están en directa contradicción con nuestros principios, tácticas y finalidades, y que demuestran perfectamente la indigencia ideológica de quienes hasta la fecha han gestionado estas publicaciones. Todo parece indicar que se ha optado por asumir muchos de los planteamientos de los partidos de izquierda, lo que se refleja en la participación en plataformas con este tipo de organizaciones, o que determinados  sindicatos presten su sede para las reuniones de estos partidos. La CNT viene a ser así el furgón de cola de la socialdemocracia.”

“El modelo de organización que encarna la CNT actual niega los principios, tácticas y finalidades que le animaron en sus comienzos, pues viola flagrantemente el federalismo, la autogestión, la acción directa, el apoyo mutuo y el asamblearismo. El modelo de organización de la CNT no es el de un anarcosindicato, es otra cosa muy diferente que constituye, como decimos, la negación de los valores y principios que definen el anarcosindicalismo y por tanto un modelo organizativo libertario.”

ACLARANDO CONCEPTOS

ACLARANDO CONCEPTOS

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Aclarando conceptos pretendidamente novedosos: El Estado “plurinacional” y la “nación de naciones” es el título de un gran artículo del amigo Karlos Luckas y Alfredo Reyes. AQUÍ se puede acceder a este.

Trata la verdadera manipulación en marcha que realizan la izquierda, nacionalistas y demás facinerosos de las justas demandas de libre determinación de los pueblos oprimidos por el Estado español.

Un texto propositivo y de interés que cita es Los 25 puntos del sistema de convicciones para una revolución integral, que se puede consultar AQUÍ. Son un conjunto de ideas que pueden servir como comienzo para una reflexión sobre la necesaria revolución, a la que todos hemos de aportar muchísimo.