Alternativas para Cataluña

Alternativas para Cataluña

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Afortunadamente todavía quedan personas que no han sucumbido a la barbarie, que se esfuerzan por aportar soluciones creativas y positivas a las grandes cuestiones del presente. Verbigracia, en esta ocasión sobre Cataluña:

Tanto David Algarra como Laia Vidal exponen análisis y propuestas de gran interés en sus respectivos escritos.

Ídem es el texto de Félix Rodrigo Mora, que lo trata de manera accesible y sistemática. 

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¿Nación y revolución?

¿Nación y revolución?

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Como expliqué anteriormente, a día de hoy el concepto de nación contiene rasgos negativos. No obstante, quizá esta palabra se pudiera purgar de las connotaciones nocivas y dotar de un significado revolucionario positivo. En parte esto lo realiza con éxito Laia Vidal en un reciente escrito.

Mas con el fin de realizar una pequeña aproximación a esta cuestión político-cultural, considero imprescindible plantear como sería una sociedad futura en la que la libertad, la verdad, la convivencia, la naturaleza, el esfuerzo, la sublimidad,… se convirtieran en sus fundamentos.

Como es obvio, la democracia sólo existe cuando la persona es responsable de sus principales dimensiones y necesidades vitales, participando y decidiendo a través de asambleas locales omnisoberanas. Esta esfera asamblearia vecinal ha de ser la que legisle, juzgue y ejecute, igual que se encargue de su autodefensa. Se puede afirmar que esta “aldea” asamblearia-comunal es el fundamento de la libertad, donde el individuo se auto-gobierna junto a sus iguales.

En sociedades complejas con esto no basta, luego estas asambleas se constituyen en regiones o comarcas libremente, por razones geográficas, culturales, históricas,… Por supuesto, todos los acuerdos son libres y heterogéneos, aunque en ocasiones determinadas hay que tomar decisiones por mayoría. Este nivel político es menos decisivo que el anterior, aunque también muy importante, ya que el individuo se constituirá y vivirá principalmente dentro de este entorno. A veces estas comarcas se podrán unificar política, económica, militar y/o culturalmente, lo cual conllevará aspectos positivos y negativos.

El siguiente nivel es el que nos interesa especialmente en este texto, puesto que las comarcas se unirían entre sí cuando fuera necesario para concretar pactos. Estas juntas de asambleas comarcales ocuparían el espacio de las actuales provincias, comunidades, principados, estados, países… Estas juntas supra-comarcales pueden coincidir con etnias, culturas, razas, territorios, pueblos, naciones,… o  puede que no lo hagan; puede que, verbigracia, sean sólo una parte de una etnia o puede que sean una mezcla de muchas.

Estas juntas se podrían llamar nacionales, o naciones directamente. A mi parecer si este ente político se definiera como nación habría que lidiar con un peligro fundamental: que la nación se convirtiera en elemento cultural y fuente de legislación, por tanto de soberanía, principal. No sólo asistiríamos a una homogeneización y empobrecimiento cultural temerarios, sino que abriría las puertas a la aparición de unas nuevas élites políticas.

Si lo determinante es el sujeto y la comunidad local auto-gestionada, éstos, mas luego la comarca, deben tener la capacidad de actuar y establecer la legislación (escrita o no) que ellos consideren. Así podrán actuar libremente y llegar a acuerdos con quien prefieran, dentro o no de su comarca, o juntas-nación. En suma, lo supra-comarcal o nacional debería situarse en cuarto lugar en cuanto a relevancia política.

Lo central siempre es el sujeto, que con esfuerzo se autoconstruye y es capaz de ser por sí. Antes que castellano, gallego, andaluz,… el sujeto es él mismo, un ser con grandes capacidades, aunque también con limitaciones, pero infinitamente perfeccionable. Dentro de este paradigma democrático, la ética predominaría ampliamente sobre el derecho, así pues el individuo es el actor político-social cardinal, por encima de cualquier otro.

Es más, tampoco sería este nivel supra-comarcal el último. El localismo y una pobre visión estratégica pueden mandar al traste el mejor de los proyectos. En cambio, una perspectiva integral y universalista será lo que determine su éxito. Por ejemplo, en la Península Ibérica deberán gestarse pactos entre las diferentes juntas resultantes que solidificaran la cosmovisión que se persigue, lo mismo que a nivel de Europa. Y, asimismo, con el resto de pueblos del mundo que compartan los valores positivos de la cultura universal. Esto define, al menos, siete niveles políticos diferenciados, los cuales todo proyecto revolucionario tiene que plantearse.

¿La revolución que viene?

Es sabido que lo necesario es generar una cosmovisión, unos valores y, sobre todo, unas prácticas que nos permitan desarrollar una verdadera revolución, recogiendo lo positivo del pasado. Por tanto, aunque en ocasiones haya que defender dimensiones culturales o políticas de significación histórica, la gran tarea que hemos de marcarnos es proyectar y crear el futuro. Esto es autoconstruirnos y construir la nueva sociedad que anhelamos, adaptando lo bueno del pasado al ahora, no copiando, e ingeniar nuevas soluciones para el futuro.

Por desgracia los proyectos de transformación actuales, reales e imaginados, se basan demasiado en los paradigmas del presente. Plantean alternativas que sean compatibles, o al menos fácilmente realizables, con y dentro de las realidades sociales existentes. Esta inmediatez y pobreza reflexiva se deben al posibilismo y pragmatismo comunes hoy día. Opuestamente, la revolución se ha de nutrir de la creatividad, el heroísmo, la grandeza, la fortaleza, la épica y la inteligencia estratégica.

En realidad ninguna transformación cualitativa del ser humano concreto, su cosmovisión o sus formas de vida podrá realizarse mayoritariamente a corto plazo. Y esto es así porque para ello será necesaria por un lado la desaparición, o al menos el debilitamiento a gran escala, del poder-poderes y de los valores negativos que dominan el mundo, y por otro la existencia fáctica de un proyecto revolucionario capaz de gestar un nuevo ser humano y una nueva sociedad. Sin duda esto no ocurrirá, si es que ocurre, hasta como poco dentro de dos o tres siglos.

Sabiendo esto, lo urgente es construir ese proyecto, cada cual desde su origen y cultura, a fin de estar listos cuando se den las circunstancias. En los próximos años debemos poner los primeros ladrillos de un edificio que esperemos se construya en el futuro, pues sin éstos no habrá futuro para lo humano.

En la revolución de la Alta Edad Media se generaron realidades culturales radicalmente nuevas como Cataluña, Castilla, Navarra, Aragón,… que se formaron a partir de la revolución ocurrida en la antigua Vasconia, siglos V-VIII. En primera instancia se conformó un proyecto de transformación social, Vascón-Bagauda-Cristiano, que fue la génesis de las creaciones posteriores. Por lo que en esta ocasión vemos que el proyecto se fragua durante tres siglos para después dar lugar a los diversos pueblos del norte. No obstante, Euskal Herria conservó la lengua propia y algunas costumbres, tradiciones,… aunque éstas se modificaron mediante una reinterpretación de lo pretérito. En conclusión, en ocasiones es posible revolucionar las sociedades manteniendo determinados aspectos culturales y en otras se requiere una mayor creatividad.

Las culturas de los diferentes pueblos de la Península Ibérica son lo suficientemente ricas y contienen sin duda numerosos elementos positivos aprovechables para integrarse en una futura revolución; véase el comunal y el mundo que lo rodeaba. En consecuencia, la recuperación y reinterpretación de éstas son una gran meta. Sin embargo, estos pueblos prácticamente las han olvidado y el Estado-Capital casi las ha exterminado por completo. Sólo el amor por ellas y el esfuerzo de cada pueblo por actualizarlas será lo que las salve de su extinción. Para ello han de recuperar todo lo positivo creativamente, además de aportar nuevas ideas-ideales y prácticas que superen las carencias del pasado y respondan a las exigencias del presente-futuro.

Así pues, es hacedera, por así decirlo, una revolución integral catalana, canaria, murciana,… pero lo fundamental es la revolución en sí. Ahora, si bien grandiosa, la revolución integral es poco más que una idea, una abstracción. Ergo los mayores esfuerzos deben ir dirigidos a materializar y construir con hechos la revolución, tanto en su desarrollo propositivo y cosmovisión, como, sobre todo, en la práctica. Por tanto, apoyaré y serán positivas todas las formas de entender una revolución integral que se enraícen en lo bueno de su sustrato cultural. Empero lo urgente es hacer realidad la revolución y al sujeto revolucionario, empezando por crear comunidades fraternales revolucionarias. Esta es mi meta personal, la cual deseo perseguir de manera colectiva, mas de no poder ser así, lo seguiré haciendo de forma individual.

Nación y nacionalismo

Nación y nacionalismo

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A raíz del referéndum del 1-O, osea la disputa entre las élites nacionalistas españolas y las élites nacionalistas catalanas, se ha considerado preciso aclarar el concepto de nación, el cual se expresa a la postre como sentimiento nacionalista.

La idea de nación tal como la conocemos aparece con la Ilustración, por tanto es fruto de aquellos intelectuales que fundamentalmente trabajaban para y eran parte de las élites de los estados premodernos europeos, o absolutistas. De hecho los poderosos de la época necesitaban una construcción ideológica que ofreciera soporte y fundamentara la creación del estado moderno. Así surgió este nuevo sujeto colectivo, al que atribuyeron características, las cuales se inventaron, para dotarlo de una justificación histórica, antropológica y cultural.

El nuevo estado parlamentarista perseguía una mayor vinculación del hasta entonces “súbdito”, el cual aún poseía ciertas libertades y espacios de independencia gracias a instituciones locales y supralocales. Su meta era la expansión militarista e imperialista, por consiguiente se dobló la carga impositiva y se estableció la recluta obligatoria. Para ello eliminaron las trabas sociales, legales, culturales,… que se interponían en su camino, desarrollando a su vez el capitalismo y la tecnología.

Ergo la propuesta liberal-ilustrada consistía en la existencia únicamente de dos entes socioculturales: la nación y el individuo. Lo que en el terreno político-legal sería: el estado y el ciudadano. Así pues este nuevo estado se constituía como representante y garante de la nación, cuya realidad era totalizante y totalitaria. El sujeto dejaba de ser por sí para entregarse a una instancia superior, por la que debía vivir y morir cuando fuera necesario.

La idea de nación y su puesta en práctica se traducía en homogeneización social, dado que sólo era válida una expresión cultural cerrada en determinado territorio, por lo que se impuso una cosmovisión y una cultura desde arriba, igual para todos. Como consecuencia se eliminaron miles de pueblos y culturas alrededor del mundo, por no hablar de genocidios y demás barbarie, empezando por Europa, luego en América y más tarde en África y Asia.

Por otro lado, aun teniendo carencias el concepto de pueblo, en sí mismo establece una diferencia de clase, puesto que se refiere a los de abajo, los sin poder, que el concepto de nación nunca ha tenido. Este término parece más acertado para identificar a la comunidad o conjunto de comunidades humanas que comparten rasgos culturales clara y cualitativamente diferentes.

Mas es imprescindible enunciar que rechazar la idea de nación no es rechazar la idea de pueblo o de comunidad humana con cultura propia. Esto sí lo lleva a cabo la mundialización o globalización, que está arrasando las diferentes culturas que aún sobreviven a duras penas en el planeta.

Comprendido entonces el significado de nación, vemos que el nacionalismo es simplemente su ideología, su apoyo y adoración. Por ende, es obvia la importancia del nacionalismo como sostenedor del Estado, al cual convierte en redentor. Esto es bien visto por Capi Vidal en el artículo El Estado-nación, una creencia mítica y mistificadora.

Ídem esta situación ya fue señalada por Bakunin hace más de un siglo en su obra Dios y el Estado. Empero lo que nadie pudo anticipar, y que muestra el grado actual de sumisión-adoración fanático-religiosa al Estado, es la aparición del bautismo civil

 

Referéndum en Cataluña

Referéndum en Cataluña

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Este título es el mismo que el último artículo de Karlos Luckas, donde examina con brevedad y tino la triste realidad detrás del espectáculo que se está produciendo en Cataluña. Además, al final recoge otros interesantes textos de diferentes autores y colectivos que tratan este asunto.

Ahora presento unas frases de Karlos las cuales comparto:

“…para evitar equívocos, desde una perspectiva auténticamente revolucionaria, la defensa de la libre determinación de los pueblos de los “Países Catalanes” no se cuestiona, sino que se apoya fervientemente, como la de cualquier otro pueblo oprimido por el Estado español. Pero las fuerzas políticas en lucha y conflicto hoy, implicadas en el procés, no son ni populares ni revolucionarias, sino que son burguesas; se enfrentan entre sí las élites de ideología nacionalista catalana procedente de las clases medias burguesas (burguesía media y pequeña burguesía), contra las élites nacionalistas españolistas oligárquicas dominantes detentadoras del poder del Estado (gran burguesía).”

“La definición de una estrategia verdaderamente revolucionaria para los Países Catalanes, vale decir, para todos los pueblos integrados forzosamente en el territorio de tales “Países”, pasaría, como cuestión esencial, por la transformación revolucionaria de los propios pueblos, de su autoconstrucción como pueblos, superando lo que hoy son, masas adoctrinadas y manejadas por las élites locales en sus disputas de poder; en la liberación, antes que nada, de las religiones políticas, y particularmente, de la sumisión a la ideología burguesa del nacionalismo…”

ACLARANDO CONCEPTOS

ACLARANDO CONCEPTOS

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Aclarando conceptos pretendidamente novedosos: El Estado “plurinacional” y la “nación de naciones” es el título de un gran artículo del amigo Karlos Luckas y Alfredo Reyes. AQUÍ se puede acceder a este.

Trata la verdadera manipulación en marcha que realizan la izquierda, nacionalistas y demás facinerosos de las justas demandas de libre determinación de los pueblos oprimidos por el Estado español.

Un texto propositivo y de interés que cita es Los 25 puntos del sistema de convicciones para una revolución integral, que se puede consultar AQUÍ. Son un conjunto de ideas que pueden servir como comienzo para una reflexión sobre la necesaria revolución, a la que todos hemos de aportar muchísimo.

 

Derecho Pirenaico/Zuzenbide Piriniarra

Derecho Pirenaico/

Zuzenbide Piriniarra

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Este libro recoge diez ponencias en euskera y castellano sobre la historia y realidad del derecho pirenaico. El estudio del derecho es un aspecto imprescindible para comprender la historia de cualquier sociedad. La obra se compone de 260 páginas y tiene un precio de venta al público de 12 euros. 

El texto El derecho consuetudinario en Navarra, de la revolución de la Alta Edad Media al Fuero General pertenece a Félix Rodrigo Mora. En él se tratan los comienzos de la revolución política, económica, ética, convivencial, social, axiológica y poblacional que tiene lugar a partir del siglo VII en la Península Ibérica, principalmente en la parte norte, alrededor de la Vasconia histórica. 

Este fue el origen de todos los pueblos y culturas peninsulares como han existido hasta el siglo XX, con las particularidades de cada lugar. En el siguiente texto (AQUÍ) se amplia la información al respecto. 

Principales Razones Contra la Constitución Española de 1978

Principales Razones Contra la Constitución Española de 1978

 

– Fue creada por las élites militares, funcionariales y políticas de la época, copiando a las constituciones precedentes, igualmente opresoras e impuestas por la fuerza y el engaño. El pueblo no tuvo palabra ni decisión en su redacción, ni siquiera en una coma.

– Fue impuesta al pueblo, a través del miedo y la persuasión después de una dictadura explícita. Se realizó un lavado de cerebro masivo durante los años del franquismo y al final de este se preparó a la gente para el nuevo sistema opresivo. Su votación fue un acto teatral.

– Tanto los asesinos y torturadores de gente inocente del bando franquista como los que lo hicieron en nombre de la República quedaron impunes, algunos de ellos se abrazaron para repartirse el nuevo y lucroso negocio parlamentarista, a costa de machacar al pueblo.

– El ejército, que ha sido el mayor asesino y torturador de los pueblos de la península Ibérica desde hace siglos, queda reforzado y renovado. Aumenta su presupuesto (en 1975 era de 95.446 millones de pesetas y en 2016 es de 2`899190 trillones de pesetas, más de 30 veces superior), su poder y su capacidad de control como principal institución del Estado.

– El capitalismo se desarrolla a toda máquina. El nuevo marco legislativo sostiene el desarrollo de una sociedad donde el trabajo asalariado se expande al máximo. Así las élites expanden la gran empresa  y el uso del dinero como principal forma de relación social.

– Mientras que el PIB (riqueza total, privada y estatal) desde 1978 a 2015 se multiplica por 13 aproximadamente, el presupuesto del Estado en el mismo periodo lo hace por 30. Así vemos que el gran desarrollo del capitalismo va de la mano de un Estado proporcionalmente tres veces más grande. Pasa del 15 %  aproximadamente de la economía de España al 45 %, prácticamente la mitad de la economía es y la controla el Estado, del mismo modo que lo hacen las dictaduras comunistas.

– El materialismo y el hedonismo se premian y promocionan, la sociedad de consumo, de la felicidad y la superficialidad se instituyen. El egoísmo y la competitividad entre iguales se expanden, resultando en odio, tristeza y soledad de la persona común.

– La degradación del pueblo y del individuo se mide en el aumento, con el beneficio para el Estado, de prácticas deshumanizantes y suicidas: del consumo de drogas legales (alcohol, tabaco, psicofármacos,…), consumo de drogas ilegales, de la prostitución, de los juegos de azar y apuesta, del seguimiento ciego de las nuevas modas, de la importancia de los ídolos y “dioses”,…

– Se implanta un sistema de aculturación y dominio absoluto de los súbditos. Todas las culturas de los pueblos de la península Ibérica se institucionalizan para luego eliminarlas. Incluso la cultura “española” se desecha para imponer el multiculturalismo y la subcultura yanqui principalmente.

– La destrucción del medio ambiente natural se potencia y aumenta de forma catastrófica. Al sólo importar el dinero y los bienes materiales, los bienes espirituales y los bienes naturales no importan. El Estado busca aumentar su poder y dominio extrayendo los máximos recursos posibles, a través de la empresa pública o privada, ya que ambas le generan beneficios.

– Al igual que los bosques y el mundo vegetal, el mundo animal se explota sin escrúpulos ni ética. Aunque ocurre lo mismo y peor con las personas, algo que olvida la ideología animalista, subvencionada y promovida por el Estado; así nos convierten en mero soma, cuerpo sin alma ni espíritu que preocuparse.

– Se continúa la expansión de la ciudad y el urbanismo, de la tecnología dictatorial e impuesta, del control total de las masas y del individuo. El mundo rural y natural desaparece por completo ante el desarrollismo, el progresismo, el positivismo y la fe ciega en la tecnología.

– El ansia de poder continúa en las antiguas colonias españolas y el imperialismo se mantiene con nuevas formas. Además, con la entrada en la OTAN el ejército participa activamente en guerras, conflictos y luchas de poder a nivel mundial, contra infinidad de pueblos.

– Las diversas policías y la guardia civil crecen cuantitativa y cualitativamente. Al igual que la opresión del ciudadano, los encarcelados y la ausencia de libertad. El sistema judicial y legislativo es de tal magnitud que el sujeto es convertido en objeto pasivo y obediente.

– El sistema educativo secuestra la infancia, adolescencia y parte de la madurez de la persona. Nos hace obedientes y no pensantes, creándonos en serie como seres sin conciencia que acepten el sistema estatal opresor de turno.

– El sistema sanitario también nos convierte en pacientes, pasivos e ignorantes. Asustados de no poder sobrevivir fuera de él. Sin control sobre nuestra salud ni nuestras vidas, que quedan en manos de funcionarios y expertos.

– Nos han acostumbrado a ir del trabajo embrutecedor al ocio y el entretenimiento también embrutecedores. Consumo de diversión, turismo, juegos vulgares e infantiles,… donde se nos convierte en niños perpetuos. Esto junto a la dependencia en el resto de aspectos vitales (salud, política, educación, alimentación,…) nos hace degenerar en sujetos infantilizados y nulificados.

– El feminismo y los ataques a la pareja heterosexual han sido y son promovidos con leyes sostenidas en la constitución, con subvenciones y adoctrinamiento masivo. Así, aumenta el odio interpersonal, se experiencia una convivencia terrible e insostenible, y se enfrenta al pueblo contra el pueblo.

– La gente mayor es considerada como un desecho improductivo y molesto, simple gasto y estorbo. La imposición de nuevos disvalores, como el egoísmo o el epicureísmo, cimienta esta visión sobre los ancianos. Estos quedan maltratados y en muchos casos solitarios, que esperan la muerte drogados, anestesiados por los doctores y la televisión.

  – La suma de lo anteriormente expresado y de aquello que ha quedado fuera refleja la realidad de la sociedad actual. Una sociedad con crisis múltiples, donde el pueblo no existe y apenas quedan sujetos que no estén totalmente nulificados.