Tiempo

TIEMPO

Escrito por J.F.E. Maenza

Es maravilloso descubrir nuevas perspectivas y maneras más escépticas y realistas de conocer la realidad. Terminé un libro científico interesante sobre el tiempo, por desgracia disponible en inglés únicamente,  Time Reborn de Lee Smolin.

El autor explica satisfactoriamente como todas las leyes o teorías son simples modelos matemáticos o simples abstracciones lógicas que se aproximan a la realidad, pero de manera parcial e imperfecta. Espero dedicar más tiempo y energía a este tema, y a hablar sobre el tiempo, el cual reclama el autor haber sido desterrado de la física desde Newton, junto con otras muchas cosas.

Antes recoger algunas ideas sobre el tiempo, quisiera comentar de este libro que la parte que atañe a la física es muy interesante y poco sería capaz de discutir, aunque existan temas más o menos abiertos; pero sí que, especialmente la última parte del libro, denota la especialización del autor, los problemas de la ciencia, las carencias de los científicos y la necesidad de una revolución en la ciencia.

En un futuro intentaré explicar a modo de resumen el análisis científico sobre el tiempo que realiza este autor, además intentaré recoger otros análisis y profundizar en el significado e importancia del tiempo en nuestra comprensión de la realidad y el universo. Pero ahora sólo aportaré algunas ideas sobre la importancia del tiempo en lo humano, en este caso en su expresión como futuro; ciertamente, intentar describir y entender el tiempo requeriría un libro entero, y simplemente seguiría siendo una aproximación.

Considero que todo ocurre en el tiempo, o en un tiempo. El cambio se da si se desarrolla en el tiempo, sino no es cambio. Todo proceso es cambio. El conocimiento de cualquier proceso necesita comprender el marco temporal en el que se desarrolla, además de las interrelaciones de los factores internos de ese proceso y los externos a dicho proceso.

Nuestro actuar en el ahora caracteriza y configura el pasado de mañana; y proyectando en el futuro desde el hoy, modificamos y reconfiguramos el presente por medio del análisis del pasado.

Si de manera general, e intentaré ampliar mis escasos conocimientos acerca del sujeto y el tiempo, podemos describir al sujeto como: ser particular, ser colectivo, ser biográfico y ser histórico; me gustaría aportar reflexiones sobre un aspecto que denominaría ser proyectado o proyección del ser.

Obviamente no tiene nada que ver con Freud, y se restringe, si eso es posible, al aspecto temporal de lo humano. Sin duda, la formación de nuestro ser biográfico (experiencias vividas) e histórico (conocimientos, reflexiones y experiencias de nuestros allegados o comunidades con relación al sujeto, más o menos lejanas en el pasado), determina nuestro ser particular y colectivo, dependiendo de nuestro esfuerzo y reflexión la potencialidad de ambos.

La proyección del ser depende de los aspectos constitutivos del sujeto, ya que en base a todas sus experiencias, circunstancias, reflexiones y conocimientos será capaz en cierta medida de considerar, planear, imaginar y proyectar como quiere o pudiera ser su futuro. Pero, este aspecto del ser también constituye al sujeto, estando presente continuamente, y determinando su sentir, pensar y actuar.

Este ser proyectado puede tener dos rasgos fundamentales, el reflexivo y el creativo, y ambos poseen aspectos individuales y colectivos. El reflexivo se podría considerar como análisis, planificación y estrategia. Y el creativo se podría prematuramente describir como esperanza, ilusión, imaginación, grandeza y creatividad, relacionado con sueños y anhelos particulares o colectivos, capacidad de soñar, aspirar y crear estadios superiores de lo humano.

La degradación espiritual del individuo ha destruido su estructura biográfica e histórica, pero esto a la vez le impide y anula su proyección. Se produce una castración en el sujeto, se aniquila su pasado y su futuro, se disuelve su ser en un presente emocionalmente aislante, estimulante y atemporal.

En nuestros días, la proyección hacia el futuro se extirpa no sólo como reflexión, sino como emoción, imaginación y creación. Se crean seres sin pensamiento reflexivo o planificador, viviendo el día a día, pero perdidos en la soledad, sin sueños, esperanzas, ilusiones, aspiraciones o metas.

¿Dónde está la pasión de nuestros corazones? ¿Quién nos ha robado la esperanza, la grandeza y el amor? ¿En qué nos hemos convertido? ¿Qué recuerdo dejaremos en las piedras de la historia?

 

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ESPÍRITU

ESPÍRITU

Si tuviéramos que contestar a la cuestión de qué es el espíritu o la espiritualidad puede que cada uno intuiríamos una definición mas o menos parecida y en ocasiones con grandes diferencias.

Incluso, puede que existan aquellos que niegan la existencia de cualquier realidad espiritual o inmaterial, alegando, imagino, que no existe nada más que la realidad material, particular y medible.

Ahora bien, durante siglos hemos recibido una tradición, tanto directa como por referencias indirectas de otras civilizaciones,  de celebrar, temer, servir, comprender, amar,… un mundo espiritual que nuestros antepasados entendían como real, incluso más importante que cualquier otra realidad.

Por tanto, antes de manejar conceptos, ideas o hipótesis, quiero resaltar la importancia de la tradición y la historia, que es la herramienta más importante para nuestro entendimiento, en la que vemos y sentimos que los hombres que nos precedieron, en mayor o menor medida, comprendían la necesidad existencial de observar, cuidar y cultivar este componente de lo humano.

Después de este importante punto, intentaré aportar una serie de ideas sobre qué entiendo por espíritu y espiritualidad.

En la hipercomplejidad de la mente humana existen procesos perceptivos, cognitivos, emocionales y reflexivos que articulan de manera preciosa distintos grados de consciencia, hasta maravillosamente surgir una consciencia del yo, sobre todo biográfica.

Esta consciencia del yo como ente con una existencia particular, principalmente una capacidad humana, nos permite percibir y entender el mundo y a nosotros mismos como realidades distintas.

Así pues, se establece una diferenciación entre el mundo exterior al sujeto y el mundo interior al que se percibe como del propio individuo.

Esta discriminación de lo externo como material, temporal y cambiante, y lo interno como inmaterial, intemporal y estático o persistente es la cimentación del yo y del espíritu.

Puede no existir esta dualidad o ser más o menos débil, por ejemplo en comunidades humanas con un sentido grupal muy fuerte, lo que puede plantear algún problema o no.

Opino que esta diferencia de concepción de lo espiritual obstruye la construcción de un sujeto potente, virtuoso y plenamente desarrollado.

Esta característica cultural, particularmente desarrollada en occidente, ha potenciado, provocado y favorecido la construcción de un sujeto de mayor calidad y capacidad de comprender la realidad. Por lo que puede haber sido una ventaja estructural-material e inmaterial-estratégica en la expansión de la cultura y el poder del mundo occidental.

Aunque el materialismo, pragmatismo, nihilismo, ateísmo desespiritualizado,  tecnolatría y cienciolatría han destruido la espiritualidad y a sí mismo desolado lo humano, siendo consecuencia de la voluntad de poder e hiperdominación.

Esta división inmaterial-interior-consciente y material-exterior-sensitiva se realiza y construye con o sin otros sujetos espirituales que puedan acompañar al individuo.

La riqueza y el desarrollo del espíritu debe ser un trabajo individual, e imprescindiblemente dentro de una comunidad de iguales, para lograr potenciar y engrandecer a cada una de sus personas.

La relación con los demás es una necesidad espiritual y es la mayor fuente de gratificaciones para el individuo (citando a Félix Rodrigo Mora).

Por tanto, este puede que sea nuestro mayor reto, construir nuestro espíritu sobre la base de la convivencia, el esfuerzo y el amor a los iguales que tenemos a nuestro alrededor.

Materia y Energía

Puede que el título asuste a personas que perciben la física o la química como materias para expertos, y que aunque tengan alguna idea, perciben de forma lejana las realidades subyacentes de la naturaleza.

Mi intención es subrayar aspectos esenciales que nada tienen de extraordinario, y que al estar presentes en nuestra existencia y formar parte de ella, creo importante poner encima de la mesa.

Sobre todo, considero que para empezar a entender la gran complejidad de la naturaleza de la realidad, lo humano y lo social, es necesario empezar por lo más fundamental, básico y “simple”.

Por tanto, puedo pasar a definir grosso modo qué es materia y energía.

Materia se entendía como la substancia de objetos que ocupan un espacio y tienen masa. Después de buscar qué forma cualquier objeto, se ha descubierto que están compuestos de átomos, con un núcleo (protones y neutrones) y electrones “orbitando” a su alrededor.

Posteriormente se descubrió que dentro de neutrones y protones existían otras partículas llamadas quarks. Actualmente se piensa que forman la “última” composición estructurada de la materia.

Pero en este punto es donde se pone interesante, ya que se ha comprobado como todas las partículas de la naturaleza tienen una realidad de onda-partícula.

Como ejemplo, podemos observar un fotón, que producido en el sol por las reacciones nucleares, viaja como una onda (en la mayoría de las veces sin oposición) y cuando “golpea” la hoja de un geranio interactúa como partícula, transfiriendo parte de energía en la fotosíntesis.

Siendo por tanto energía la cual toma determinada forma dependiendo de las circunstancias.

Energía puede ser “concentrada” en partículas (aunque hemos comentado de su doble naturaleza) o en interrelación de estas.

Se entiende que por la diferencia en sus propiedades la relación se establece por medio de cuatro fuerzas, electromagnética, gravitacional, nuclear fuerte y nuclear débil, existiendo indicios (probado en el caso de la fuerza electrodébil) que provienen de una misma fuente.

La energía “subyace” de la estructura expansiva de nuestro universo, pudiendo observarse en la llamada energía del vacío o energía cero.

Existen leyes, normas o patrones los cuales sustentan nuestra realidad y gracias a los cuales somos capaces de conocer la naturaleza misma del universo.

Estos probablemente desde el inicio de nuestro universo han sido muy levemente alterados (datos provenientes del estudio de la radiación microondas del big bang muestran que al principio fueron ínfimamente distintos).

La estructura de la realidad espacio-temporal depende de la densidad de materia-energía que se encuentre en cualquier punto en un universo en expansión.

La realidad cuántica (comportamiento onda-partícula) de dicha estructura determina el funcionamiento de la naturaleza.

Nosotros únicamente percibimos la “macro realidad”, ni siquiera el desarrollo de bacterias, virus, células o incluso gusanos, pequeños insectos u otros animales.

Para que nuestra existencia sea posible, toda esta hipercomplejidad tiene que existir y fundamentar cada paso, de quarks, neutrones, protones, electrones, átomos, moléculas, virus, bacterias, células, protozoos y animales (sin neuronas, con una o varias, con miles, millones, y un neo córtex menos y más desarrollado).

Cierto es que el conocimiento de muchas realidades no es necesario o en ocasiones adecuado ni responsable en el proceso vital y natural de las comunidades humanas.

El saber convivencial, espiritual, existencial, natural, manual, artístico, tradicional puede o no estar complementado por el científico o físico-matemático, ya que no es necesario para el desarrollo social e individual.

Ahora bien, existiendo dicho conocimiento es absurdo negar su existencia como tal o su importancia.

Todo aquel que espere entender mínimamente aspectos de la realidad, debe aprovechar y servirse de todas las herramientas cognitivas a su alcance.

El desconocimiento de una realidad no suaviza las consecuencias ni disminuye la responsabilidad del desarrollo y procesos de esta.

El conocimiento aumenta la libertad y está a su vez la responsabilidad y deberes éticos.

VERDAD

Estamos compuestos por unos diez mil cuatrillones de átomos o 1028 (10.000.000.000.000.000.000.000.000.000), unos tres mil quinientos billones de virus o “trozos” de virus, o 35 1014 (3.500.000.000.000.000), unos setecientos billones de bacterias o 7 1014  (700.000.000.00 0.000) y unos setenta billones de células o 7 1013 (70.000.000.00 0.000).

Todos ellos están complejamente interrelacionados e hipercomplejamente organizados. Desde todos ellos emerge una red de transmisión de información que concentra una mayor actividad y unos procesos maravillosamente complejos en la médula superior y el cerebro.

De esta complejidad sensitiva y cognitiva aparecen los diferentes grados de consciencia. La consciencia del yo y el nosotros determina y construye nuestra realidad.

La construcción de dicha realidad espacio-temporal depende del grado de verdad o certeza de las percepciones, sensaciones e ideas que absorbemos.

La veracidad de estos elementos constituyentes del sujeto, sobre todo históricos y culturales, depende del grado de conocimiento y diversidad de experiencias disponibles en su entorno y la capacidad de acceder a estas.

El nivel de acceso a estas realidades viene determinado por el grado de libertad que el individuo sufre o auto impone. Por tanto, la verdad depende de la libertad que queramos o nos permitan poseer para acercarnos a ella.

La mayor destrucción de nuestra comprensión de la realidad es no ver lo que tenemos delante, a nuestro alrededor y la profundidad de su significado.

Si somos apisonados constantemente con percepciones, sensaciones e ideas, construyen desde fuera nuestra realidad, impidiendo que deseemos ser libres para amar la verdad.

El logro de los interesados es estructurar y presentar nuestro pasado a su conveniencia, justificando y reforzando el presente, para proponer una elección ficticia del futuro.

Nuestra responsabilidad es grande, ya que al conocer este hecho, amar la libertad y la verdad es cosa de cada ser humano.