Nación y nacionalismo

Nación y nacionalismo

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A raíz del referéndum del 1-O, osea la disputa entre las élites nacionalistas españolas y las élites nacionalistas catalanas, se ha considerado preciso aclarar el concepto de nación, el cual se expresa a la postre como sentimiento nacionalista.

La idea de nación tal como la conocemos aparece con la Ilustración, por tanto es fruto de aquellos intelectuales que fundamentalmente trabajaban para y eran parte de las élites de los estados premodernos europeos, o absolutistas. De hecho los poderosos de la época necesitaban una construcción ideológica que ofreciera soporte y fundamentara la creación del estado moderno. Así surgió este nuevo sujeto colectivo, al que atribuyeron características, las cuales se inventaron, para dotarlo de una justificación histórica, antropológica y cultural.

El nuevo estado parlamentarista perseguía una mayor vinculación del hasta entonces “súbdito”, el cual aún poseía ciertas libertades y espacios de independencia gracias a instituciones locales y supralocales. Su meta era la expansión militarista e imperialista, por consiguiente se dobló la carga impositiva y se estableció la recluta obligatoria. Para ello eliminaron las trabas sociales, legales, culturales,… que se interponían en su camino, desarrollando a su vez el capitalismo y la tecnología.

Ergo la propuesta liberal-ilustrada consistía en la existencia únicamente de dos entes socioculturales: la nación y el individuo. Lo que en el terreno político-legal sería: el estado y el ciudadano. Así pues este nuevo estado se constituía como representante y garante de la nación, cuya realidad era totalizante y totalitaria. El sujeto dejaba de ser por sí para entregarse a una instancia superior, por la que debía vivir y morir cuando fuera necesario.

La idea de nación y su puesta en práctica se traducía en homogeneización social, dado que sólo era válida una expresión cultural cerrada en determinado territorio, por lo que se impuso una cosmovisión y una cultura desde arriba, igual para todos. Como consecuencia se eliminaron miles de pueblos y culturas alrededor del mundo, por no hablar de genocidios y demás barbarie, empezando por Europa, luego en América y más tarde en África y Asia.

Por otro lado, aun teniendo carencias el concepto de pueblo, en sí mismo establece una diferencia de clase, puesto que se refiere a los de abajo, los sin poder, que el concepto de nación nunca ha tenido. Este término parece más acertado para identificar a la comunidad o conjunto de comunidades humanas que comparten rasgos culturales clara y cualitativamente diferentes.

Mas es imprescindible enunciar que rechazar la idea de nación no es rechazar la idea de pueblo o de comunidad humana con cultura propia. Esto sí lo lleva a cabo la mundialización o globalización, que está arrasando las diferentes culturas que aún sobreviven a duras penas en el planeta.

Comprendido entonces el significado de nación, vemos que el nacionalismo es simplemente su ideología, su apoyo y adoración. Por ende, es obvia la importancia del nacionalismo como sostenedor del Estado, al cual convierte en redentor. Esto es bien visto por Capi Vidal en el artículo El Estado-nación, una creencia mítica y mistificadora.

Ídem esta situación ya fue señalada por Bakunin hace más de un siglo en su obra Dios y el Estado. Empero lo que nadie pudo anticipar, y que muestra el grado actual de sumisión-adoración fanático-religiosa al Estado, es la aparición del bautismo civil

 

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