VACACIONES

VACACIONES

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Estamos en la época de las vacaciones. Y la gente dice: hay que disfrutarlas. Que nuestro tiempo libre, cada vez menor por desgracia, hay que dedicarlo a descansar, al ocio y al goce. Ergo las dos opciones que tenemos son: padecer un trabajo deshumanizador o disfrutar de un tiempo libre igual de deshumanizador.

Se olvida toda actividad transcendente, incluso las relacionadas con las necesidades vitales básicas. Cualquier función del espíritu que requiera esfuerzo y nos obligue a plantearnos nuestra existencia o la realidad en la que vivimos, queda descartada. Ya ni siquiera pasamos tiempo con los amigos o la familia, nos vamos a la Conchinchina a “conocer” otras culturas. De modo que nuestra vida superficial y banal continúa desde lo laboral hasta lo cotidiano e íntimo. Repudiamos descubrir quiénes somos, qué debemos hacer con nuestras vidas y qué podemos aportar a la sociedad.

La voraz ansia de visitar lugares lejanos es proporcional al terror por observar la realidad, por conocerse a uno mismo. La obsesión del sujeto patológico actual es mantenerse ocupado con estímulos de todo tipo, desde la tecnología o la industria del espectáculo hasta los viajes. Por lo que cuanto más acelerado sea su devenir lúdico mayores serán sus problemas. Realmente huye de sí mismo, de sus miedos y contradicciones, de sus problemas existenciales, emocionales, relacionales, sexuales,… Huye porque no quiere enfrentar la triste realidad: somos sujetos deshumanizados, construidos por un sistema destructivo, egoístas y carentes de espíritu, cobardes esclavos que agachan la cabeza y se contentan con visitar Roma en verano.

No obstante, sus esperanzas de encontrar un alivio a su pesadilla son ilusorias. Estas pausas vacacionales sólo son un ínfimo paréntesis que les permite seguir siendo destruidos por un trabajo triturador, por un sistema estatal-capitalista anti-humano. Nada tienen de positivo.

Lo curioso es que a pesar de llevar una penosa existencia, la idea de felicidad guía sus vidas. Multitudes sueñan con la felicidad mientras padecen terribles condiciones, anhelan lo que no tienen, ni pueden tener. La felicidad o la tristeza son parte de la vida, estados emocionales pasajeros. Empero existen metas y valores más importantes por los que debemos luchar. 1 Abandonar ideas e ideales como la libertad, la verdad, el amor, la belleza, el sacrificio,… conduce a una existencia nulificada. En la práctica estas personas se contentan con sobrevivir, pasar de puntillas y de rodillas por el mundo, disfrutar lo poco que les permitan. Al fin y al cabo son seres o sujetos nada porque nada hacen ni piensan por sí mismos. Si no se tiene la voluntad de vivir conforme uno piensa, se acaba viviendo según la voluntad de otros.

Cuando se esquiva la realidad y uno se conforma con vivir sin grandeza, sin metas ni sentido ontológico, uno renuncia a la vida. Una persona que es por sí misma piensa, establece compromisos y actúa según su voluntad. Quien no lo hace, no es. Y una persona que ama el bien, lucha y se esfuerza por valores y metas que considera positivas, por tanto hace el bien. Quien no lo hace no es una buena persona. Finalmente, una persona que busca la verdad y se esfuerza por diferenciar lo positivo y lo negativo, aceptando su ignorancia y la complejidad de lo real, podrá actuar correctamente en muchas ocasiones. Quien no lo hace se equivocará perpetuamente.

1 AQUÍ se puede encontrar una detallada crítica a la noción de felicidad de Félix Rodrigo Mora.

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