HACIA LA REVOLUCIÓN INTEGRAL

HACIA LA REVOLUCIÓN INTEGRAL

Escrito por J.F.E. Maenza

 

Este texto es una breve exposición de sentimientos, ideas y reflexiones que me han acompañado los últimos días. No es una definición o descripción de qué es, será o puede ser la revolución integral.

Leyendo acerca del periodo romano en el que nace y se desarrolla el cristianismo, aquí me refiero a su estudio como proceso histórico-político y a su esencia socialmente transformadora y revolucionaria, han acudido a mi mente y corazón intuiciones que intentaré formalizar lo mejor que pueda para su comprensión.

La verdadera sustancia y clave del éxito del movimiento cristiano debe ser lo que preocupe e interese a cualquiera que se plantee llevar a cabo cualquier tipo de cambio social de entidad. Por descontado, no voy a analizar y escudriñar las infinitas características históricas y humanas que dieron a luz a este modo de entender el mundo y lo humano, sino que trataré de señalar su acierto estratégico y de cosmovisión.

Obviamente, no me refiero a circunstancias o estrategias políticas, abstracciones religiosas o filosóficas, control o aprovechamiento de recursos físicos o materiales, aunque todo ello pudiera tener un peso relativo; ciertamente fue la idea del amor y su práctica lo que cambió la historia por siempre.

Esta idea se convirtió en un ideal, algo no visto previamente, siendo la aspiración máxima y el deseo de sus seguidores el hacerlo realidad. Para ello establecieron su práctica, organizándose en fraternidades y comunidades de hermanos, compartiendo todo entre iguales. Estas fraternidades, en oposición al poder, la jerarquía, el egoísmo, la depravación y la desesperanza del Imperio Romano, ofrecían una nueva vida y un nuevo modelo de sociedad a las personas de la época.

Por tanto, dejando a un lado las manipulaciones posteriores y características secundarias de este movimiento y su organización, comprendo que es la idea o ideal y su práctica lo que dio fuerza y credibilidad al primer cristianismo, lo que hizo que se expandiera tan rápidamente y que mucha gente, oprimida o no, quisiera unirse en comunión a estos grupos. 1

Así, la creación de doctrina o textos omniexplicativos, la estructura jerárquica y la distinción entre lo correcto y lo hereje fueron acontecimientos posteriores, significando realmente un retroceso y la final desaparición del cristianismo verdadero.

De modo que la búsqueda y esperanza de un nuevo movimiento revolucionario, para que de verdad penetre y triunfe, debe poseer esta idea o ideas (no muchas ni complejas) potente, que todo humano comprenda, anhele y pueda llegar a amar, y que se pueda propagar dada la verdad de su universalidad. Además, la verdad de este ideal se verá en la acción, siendo su práctica y ejemplo lo que determine su futuro.

La misma idea de Revolución Integral puede ser este ideal, aunque tendría que plantearse como una lucha y alerta constante y perpetua del sujeto y de la sociedad por los valores que esta representa.

En resumen, es necesario que existan personas con la voluntad de perseguir la idea-ideas, con la inteligencia para desarrollarlas y con el corazón para llevarlas a cabo cooperativamente.

NOTA

1  Ciertamente, la idea principal del amor necesitaba de otras ideas y prácticas que la acompañaran, para que este movimiento pudiera basar su vida y la de los suyos en el amor mutuo. Además de otras carencias que se puedan atribuir, la idea de verdad no tuvo la fuerza suficiente que hubiera sido necesaria para afrontar las realidades hipercomplejas a las que se enfrentaban.

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