ESPÍRITU

ESPÍRITU

Si tuviéramos que contestar a la cuestión de qué es el espíritu o la espiritualidad puede que cada uno intuiríamos una definición mas o menos parecida y en ocasiones con grandes diferencias.

Incluso, puede que existan aquellos que niegan la existencia de cualquier realidad espiritual o inmaterial, alegando, imagino, que no existe nada más que la realidad material, particular y medible.

Ahora bien, durante siglos hemos recibido una tradición, tanto directa como por referencias indirectas de otras civilizaciones,  de celebrar, temer, servir, comprender, amar,… un mundo espiritual que nuestros antepasados entendían como real, incluso más importante que cualquier otra realidad.

Por tanto, antes de manejar conceptos, ideas o hipótesis, quiero resaltar la importancia de la tradición y la historia, que es la herramienta más importante para nuestro entendimiento, en la que vemos y sentimos que los hombres que nos precedieron, en mayor o menor medida, comprendían la necesidad existencial de observar, cuidar y cultivar este componente de lo humano.

Después de este importante punto, intentaré aportar una serie de ideas sobre qué entiendo por espíritu y espiritualidad.

En la hipercomplejidad de la mente humana existen procesos perceptivos, cognitivos, emocionales y reflexivos que articulan de manera preciosa distintos grados de consciencia, hasta maravillosamente surgir una consciencia del yo, sobre todo biográfica.

Esta consciencia del yo como ente con una existencia particular, principalmente una capacidad humana, nos permite percibir y entender el mundo y a nosotros mismos como realidades distintas.

Así pues, se establece una diferenciación entre el mundo exterior al sujeto y el mundo interior al que se percibe como del propio individuo.

Esta discriminación de lo externo como material, temporal y cambiante, y lo interno como inmaterial, intemporal y estático o persistente es la cimentación del yo y del espíritu.

Puede no existir esta dualidad o ser más o menos débil, por ejemplo en comunidades humanas con un sentido grupal muy fuerte, lo que puede plantear algún problema o no.

Opino que esta diferencia de concepción de lo espiritual obstruye la construcción de un sujeto potente, virtuoso y plenamente desarrollado.

Esta característica cultural, particularmente desarrollada en occidente, ha potenciado, provocado y favorecido la construcción de un sujeto de mayor calidad y capacidad de comprender la realidad. Por lo que puede haber sido una ventaja estructural-material e inmaterial-estratégica en la expansión de la cultura y el poder del mundo occidental.

Aunque el materialismo, pragmatismo, nihilismo, ateísmo desespiritualizado,  tecnolatría y cienciolatría han destruido la espiritualidad y a sí mismo desolado lo humano, siendo consecuencia de la voluntad de poder e hiperdominación.

Esta división inmaterial-interior-consciente y material-exterior-sensitiva se realiza y construye con o sin otros sujetos espirituales que puedan acompañar al individuo.

La riqueza y el desarrollo del espíritu debe ser un trabajo individual, e imprescindiblemente dentro de una comunidad de iguales, para lograr potenciar y engrandecer a cada una de sus personas.

La relación con los demás es una necesidad espiritual y es la mayor fuente de gratificaciones para el individuo (citando a Félix Rodrigo Mora).

Por tanto, este puede que sea nuestro mayor reto, construir nuestro espíritu sobre la base de la convivencia, el esfuerzo y el amor a los iguales que tenemos a nuestro alrededor.

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